La universidad como centro y eje de producción del saber ha llegado a un punto en el devenir histórico, en el que ha trasladado esa labor al mercado. A este fenómeno, en el que la práctica con fines económicos de la labor universitaria, donde la función de guía espiritual reflexiva estatal ha muerto, y es la inversión privada, transnacional, globalizada, que ejerce la iniciativa con fines rentables, se le denomina modernización o etapa post-moderna de la universidad.
No obstante ha caído en crisis. Y esta crisis de lo categorial, a decir de Kant, y crisis teleológica, al decir de los postulados cartesianos o de la ilustración. Lo que ha afectado el concepto que tradicional o modernamente tenemos de universidad.
Ya no aplica el postulado kantiano del conflicto de facultades, donde la balanza, entre derecha e izquierda, entre facultades superiores (Derecho, Teología y Medicina), se subyugan a la facultad inferior (Filosofía). A su labor crítica reflexiva que busca interrogar el saber impuesto, instituido por el Estado, que investiga por el saber mismo, y le da al profesional la capacidad de transgredir la práctica para llevarlo a la reflexión y convertirlo en un agente de cambio histórico. Es en la tabla categorial kantiana donde la Facultad de Filosofía tiene el poder de transgredir la heteronomía medieval para alcanzar la autonomía universitaria moderna.



